La noticia se publica el 18 de junio de 1972. El Washington Post decide colocarla en la parte inferior de la página, quitándole importancia. El hecho trataba sobre la detencion de unos ladrones que habían robado en las oficinas del Comité Nacional Demócrata, en las oficinas Watergate.
El simple afán por atar un cabo suelto lleva a dos jóvenes becarios del Washington Post a destapar una trama que conduciría a la renuncia del presidente del Gobierno de los Estados Unidos en 1974, Richard Nixon. Tras terminar el discurso de dimisión, Nixon pronuncia estas palabras:
“Espero haber iniciado el proceso de curación que tanto necesita América”
Estas palabras llevan implícitas un sentimiento de culpabilidad, y sobretodo vergüenza por haber estado ocultando y negando a la sociedad norteamericana lo que a voces se rumoreaba. Bob Woodward y Carl Berstein descubrieron un sistema político donde predominaban los delitos, llevados a cabo por funcionarios de la Administración y que, finalmente provocaron que dos becarios se convirtieran en dos periodistas de investigación con un gran cache.
Sin embargo, estos fraudes no hubieran salido a la luz sin la ayuda de William Mark Felt, denominado Garganta Profunda. Felt, número dos del FBI, facilitaba información imprescindible a Woodward para seguir adelante con el caso.
La producción cinematográfica “Todos los hombres del Presidente” , basada en el libro de los propios protagonistas, retracta adecuadamente esta gran historia, que condujo a la cumbre a los dos jóvenes. Robert Redford y Dustin Hoffman, dan vida a Woodward y Bernstein respectivamente. La película comienza con la detención en el acto de los ladrones en el edificio Watergate, y a raíz de ahí, se va desenvolviendo toda la trama. A la película se le han otorgado 4 Oscar.
Sin duda, el caso “Watergate” es un claro ejemplo de superación y afán por llegar a la verdad. La ambición por descubrir lo que es real y lo que no.